Abierta la inscripción hasta el 19 de junio. El 20 y 21 de junio tendrán lugar en la Fundación Euroárabe las Jornadas Hispano-Marroquíes de Intercambio Cultural: "Marruecos y España de ayer a hoy. Una historia compartida, una memoria común". Estas se llevan a cabo con la colaboración de la Universidad de Granada, el Centro de Iniciativas de Cooperación al Desarrollo (CICODE), la Universidad de Settat, la Universidad de Rabat y la Universidad de Casablanca.

El 20 y 21 de junio tendrán lugar las Jornadas Hispano-Marroquíes de Intercambio Cultural en el Salón de Actos de la Fundación Euroárabe, con el título: "Marruecos y España de ayer a hoy. Una historia compartida, una memoria compartida".

  • ABIERTA LA INSCRIPCIÓN HASTA EL 19 DE JUNIO.

  • Enviar ficha de inscripción (en descargas en esta misma página) al correo electrónico a cursosatfundea.org

* Las Jornadas contarán con servicio de interpretación secundaria al español.

MIÉRCOLES,  20 de junio

Sesión Inaugural :  10.30 - 11.00

1ª Sesión : 11.00 - 12.30

UNA HISTORIA COMUN

  • Mohamed El Mhassani (Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico, Alicante). Movimiento de personas y bienes entre Marruecos y España en la Antigüedad
  • Rocío Velasco de Castro (Universidad de Extremadura). Relaciones hispano-magrebíes bajo el Protectorado español
  • Mª Dolores Rodríguez Gómez (Universidad de Granada). Documentación marroquí en la biblioteca de la Universidad de Granada

 

2ª Sesión: 12.45 - 14.30

RELACIONES ECONÓMICAS Y COMERCIALES

  • Leila Maziane (Universidad Hassan II, Casablanca). Comercio, intercambio y movilidad entre España y Marruecos (XVII-XIX)
  • Hisham El Bayed (Universidad Hassan I, Settat). Perspectivas de relaciones económicas y comerciales entre España y Marruecos
  • Rosa María Soriano (Universidad de Granada). Migración y comercio entre Marruecos y la Unión Europea

JUEVES, 21 de junio

3ª Sesión: 9.30-11.45

POLÍTICAS COMPARTIDAS

  • Abdel-Ilah Dehani (ENS-Universidad Mohamed V, Rabat). Las relaciones hispano-marroquíes en la época del sultán Sidi Mohamed Ibn Abdallah (1757-1790)
  • Abdessadek Bounagui (Universidad Hassan I, Settat). Marruecos y España de ayer a hoy: una historia compartida, una memoria común
  • Gonzalo Fernández Parrilla (Universidad Autónoma de Madrid). Marruecos y España: de la excepción colonial a la excepción postcolonial

4ª Sesión: 12.15-14.00

RELACIONES CULTURALES

  • Ahmed BENREMDANE (Universidad Mohamed Ben Abdellah, Fez). Las relaciones culturales hispano-marroquíes y su papel en el acercamiento de los dos países vecinos.
  • Chouaib Halifi (Universidad Hassan I, Settat). Representaciones recíprocas de los viajeros españoles y marroquíes en el siglo XIX.
  • Beatriz Molina Rueda (Universidad de Granada). Factores de relaciones interculturales: la realidad lingüística de Marruecos y su percepción desde la otra orilla.

Organizan:

En su obra El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, publicada hace más de medio siglo, el historiador francés Fernand Braudel, mencionando la cuenca occidental del Mediterráneo y el mundo íbero-magrebí, escribía: “El Canal de la Mancha mediterráneo es un río que une más que separa; es relativamente fácil de cruzar del Norte al Sur, haciendo de África Septentrional y de Iberia un mundo único, un “bi-continente” según la expresión ilustrada de Gilberto Freyre”, ya que en sus orillas se hace oscilar el conjunto, a veces hacia el Norte, a veces hacia el Sur.

Por voluntad de la historia, este pasillo marítimo fue musulmán con el Emirato Omeya, el Califato de Córdoba; y por dos veces bereber con los Almorávides y los Almohades; una larga presencia que forjó definitivamente el destino de la Andalucía árabe permitiendo la aparición de una civilización excepcional; a continuación, este conjunto volvió a ser cristiano con la llamada “Reconquista” que se trasladó rápidamente hacia el Sur con el asalto a Tetuán en 1399 por Enrique III de Castilla. En líneas generales, después de esta fecha todo cambió en la cuenca occidental del Mediterráneo. Las confrontaciones militares entre Marruecos y España (asedios, expediciones de conquista y reconquistas de los presidios, algaradas, etc.), son lo suficientemente conocidas como para detenerse en ellas. Ahora bien, estamos en presencia de relaciones de una extrema complejidad. España quiere afirmar su potencia militar y los proyectos de reconquista, del litoral magrebí en general, y marroquí en particular, se suceden desde una primera ola de implantación que remonta a los siglos XV y XVI : la toma de Ceuta en 1415 por los portugueses, seguida por una conquista española sin fin: Melilla en 1497, Peñón de Vélez en 1508, de Orán 1509…; una segunda ola se puso en marcha a principios del siglo XVII con la toma de Larache en marzo de 1610 y de la Mamora en agosto de 1614.

El Estrecho de Gibraltar se volvió “una frontera política”, tal como la llamó E.-F. Gauthier, sobre la cual se sucedieron guerras de toda clase. Estas violencias, a menudo sin gloria, continuaron hasta finales del siglo XVIII, hasta el 28 de mayo de 1768, fecha de la firma del primer tratado de paz y de comercio entre Marruecos y España, o incluso más allá. Simultáneamente, las relaciones comerciales tanto pacíficas como “silenciosas” con las sociedades musulmanas florecieron entre las dos orillas. Basta con hojear los trabajos del historiador español Eloy Martin Corrales para darse cuenta, o también seguir la estela de centenares de pequeños “barcos de España y Portugal”, de apenas algunas toneladas ‒dedicados al comercio, a la pesca y al corso con los puertos de Tetuán, Tánger y Larache‒ para entender la importancia extraordinaria de estas relaciones de vecindad. La movilidad de los comerciantes facilitó la movilidad de las minorías religiosas que, a su vez,  posibilitaron el comercio, la liberación de los cautivos, el control de la información, las redes de espionaje… De hecho, surgió otro aspecto de esta historia social, puesto que constatamos una ampliación de los perfiles de los individuos y grupos en movimiento: cautivos, Moriscos, renegados, Judíos, príncipes, comerciantes, espías, religiosos, etc., con la diversificación de las trayectorias y la ampliación de los destinos. La circulación de estos hombres implicaba, pues, una evolución profunda que les afectaba tanto individualmente como colectivamente y se acompañaba, en particular, por la transferencia de ideas, de técnicas, de prácticas y por la transformación progresiva, en algunos casos, de la identidad religiosa.

Ciertamente, observamos algunas resistencias y una multiplicación de gestos de ira y cólera, tanto por una parte como por otra, en particular tras la conquista de Argel por los franceses en 1830, que cambió definitivamente el juego a nivel regional. Un cambio que, ciertamente, fue mal percibido por España convertida en adelante en una pequeña potencia en el sistema europeo heredado del Congreso de Viena y los ajustes posteriores. Toda la intensidad del movimiento africanista español volvió a caer entonces sobre Marruecos con “más codicia que nunca”, según la expresión del historiador español Víctor Morales Lezcano, y esto no sólo hasta el establecimiento del protectorado español en 1912, sino también después.

Es verdad que las cosas no son tan simples. A pesar de algunas apariencias, la coherencia de este espacio histórico ya muestra las características permanentes que van a dominar este “bi-continente” hasta el tiempo de las independencias.

Este encuentro que se celebra en Granada no se propone, pues, mitificar esta parte, a veces cordial y a veces hostil, de las relaciones hispano-marroquíes, sino que se esfuerza en reconsiderar su historia precisa en su conjunto y en toda su diversidad, de la manera más desapasionada posible, incorporando el concepto de “larga duración”, con el fin de incluir los mecanismos, las rupturas y las permanencias para entender mejor nuestra reflexión general.

El enfoque que deseamos de esta problemática no es exclusivamente histórico puesto que apostamos por incluir visiones antropológicas, geográficas, sociológicas, lingüísticas, literarias, jurídicas y económicas con el fin de cruzar los enfoques y de profundizar la investigación sobre las relaciones hispano-marroquíes. La adopción de un planteamiento comparativo de los fenómenos observados y estudiados, tanto al Norte como al Sur de lo que Braudel, no sin razón denominó el “Canal de la Mancha Mediterráneo”, y la riqueza de los resultados deberían, al final, permitir un mejor conocimiento de esta historia en construcción.

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